El momento en que despiertas de un sueño es el momento en que mejor lo recuerdas.

A partir de ahí solo se desvanece: un poco de luz, un poco de movimiento, unos minutos, y sueños enteros desaparecen.


¿Y si no tuvieras que moverte? Sin luz, sin alcanzar el móvil, sin Siri. Te quedas quieto, con los ojos cerrados, dentro del sueño del que acabas de despertar, reviviendo sus imágenes y sensaciones. Lo cuentas en la oscuridad y vuelves a dormirte, sabiendo que se está capturando. Por la mañana todo te espera, como una bandeja de entrada de la noche: cada sueño es su propia entrada, el audio junto a su transcripción.

Es la forma más suave que conocemos de capturar sueños, y la más rica. Contar un sueño mientras sigues dentro, con los ojos cerrados, recupera detalles que por la mañana ya no están. Y contarlo hace algo más: profundiza tu relación con tus sueños. Noche tras noche, esto se acumula: más sueños recordados, con más viveza.


Dreamtime está hecha expresamente para este momento en que el recuerdo es más nítido, y para lo que debe quedar intacto a su alrededor: el dormir y el propio soñar. Empiezas una sesión al acostarte. Dreamtime escucha en silencio durante la noche; cuando despiertas y hablas —basta un susurro—, captura tu voz, la separa en sueños y transcribe cada uno, todo en tu móvil. Después se quita de en medio.

Al cabo de un mes tienes un diario; al cabo de diez años, un archivo: cada sueño se puede buscar por palabra, por sentido o por fecha, y tu voz sigue en cada uno.


Unos cuantos principios marcan cómo está hecha la app.

Privacidad. Los sueños son profundamente personales, así que Dreamtime está hecha para que nunca pasen por manos ajenas: sin servicio de transcripción, sin proveedor de IA, sin servidores nuestros. Grabación, transcripción, búsqueda: todo ocurre en tu móvil. Nada se rastrea y nada entrena un modelo. No es una promesa: es cómo está hecha la app. Los detalles están en nuestra política de privacidad.

Contención. Dreamtime se encarga de la parte práctica del trabajo con los sueños (grabación, transcripción, archivo y copia de seguridad) y luego se aparta. Resistimos deliberadamente el impulso de ordenar tu texto, generar títulos o imponer interpretaciones algorítmicas. Lo que se captura queda tal como lo contaste. Como un fotógrafo con un archivo RAW, eres libre de revelarlo a tu manera.

Apertura. El registro es el primer paso; el trabajo ocurre en tu práctica, viva donde viva. Exporta cualquier sueño (texto, Markdown, audio) a lo que ya uses: tu diario, tus notas, un asistente de IA si forma parte de cómo trabajas con tus sueños. O deja el enlace de un sueño en tus notas, y un toque te trae de vuelta a Dreamtime para leerlo o escucharlo. Dreamtime puede estar en el centro de tu práctica, o simplemente alimentarla.

Durabilidad. Un diario de sueños es un documento de décadas. Dreamtime lo guarda todo en formatos abiertos y estándar (texto plano, JSON, audio M4A) que cualquier ordenador podrá leer dentro de treinta años, y exportar todo tu archivo es una sola acción. Sin ataduras. Lo que captures debería durar más que cualquier app, incluida la nuestra.

Quién hace Dreamtime

Dreamtime la hace Plutonian, un estudio independiente de California. Fabricamos instrumentos de precisión para el trabajo interior y la exploración: herramientas que usamos nosotros mismos.

Si usas Dreamtime, nos gustaría saber cómo se comporta en tu propia práctica: qué funciona, qué falta, dónde se te pone en medio. Escríbenos.